sábado, 30 de abril de 2016

"Entre tonos de gris" de Ruta Sepetys


SINOPSIS:
Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Lina tiene quince años y está preparando su ingreso en una escuela de arte. Tiene por delante todo lo que el verano le puede ofrecer a una chica de su edad. Pero de repente una noche, su plácida vida y la de su familia se hace añicos cuando la policía secreta soviética irrumpe en su casa llevándosela en camisón junto con su madre y su hermano. Su padre, un profesor universitario, desaparece a partir de ese día.
A través de una voz narrativa sobria y poderosa, Lina relata el largo y arduo viaje que emprenden, junto a otros deportados lituanos, hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape es un cuaderno de dibujo donde plasma su experiencia, con la determinación de hacer llegar a su padre mensajes para que sepa que siguen vivos.
También su amor por Andrius, un chico al que apenas conoce pero a quien, como muy pronto se dará cuenta, no quiere perder, le infunde esperanzas para seguir adelante. Este es tan solo el inicio de un largo viaje que Lina y su familia tendrán que superar valiéndose de su increíble fuerza y voluntad por mantener su dignidad. ¿Pero es suficiente la esperanza para mantenerlos vivos?

OPINIÓN PERSONAL:
Si hay una historia que me ha impactado y apasionado desde el principio hasta el final es Entre tonos de gris, una historia basada en hechos reales que refleja la persecución que sufrieron las víctimas de Stalin durante la Segunda Guerra Mundial. Presenta la cara oculta del estalinismo, la dureza con la que trataba a la gente de diferente ideología y a los que tachaba de traidores y criminales sólo por el simple hecho de estar en contra de la anexión a la Unión Soviética.
La protagonista, Lina, una lituana de 15 años, relata el largo viaje que emprende desde que fue atrapada en su casa por la policía secreta soviética junto a su madre y hermano pequeño hasta los campos de trabajo de Siberia, más conocidos como Gulag. Durante el largo recorrido, además de vivir horribles y duras situaciones que llevan a todos los deportados hasta el límite, intenta encontrar a su padre desaparecido empleando su mejor arma, los dibujos, con el fin de que éste sepa que siguen con vida.
«El guardia me cogió los brazos y me los apartó del cuerpo a la fuerza. Su áspera mano sobre mi cuerpo me dio náuseas y me hizo sentir más sucia por dentro de lo que lo estaba por fuera.»
El libro es algo desgarrador, muy duro de leer, pero una vez que empiezas es imposible dejarlo por el simple hecho de tener la necesidad de conocer qué les ocurrirá a los personajes, si sobrevivirán todos a los maltratos, a la hambruna y a las enfermedades, o si irán cayendo uno a uno poco a poco.
Sin embargo, no todo es tan oscuro, existen destellos de luz que dan alas a todo el mundo, esperanza de luchar por sus vidas y no rendirse. Estos aparecen en forma de familiaridad, amistad, solidaridad con los demás, pero sobre todo, en forma de amor, un amor que me hubiera gustado vivirlo con más intensidad y del que me hubiera encantado que la autora diera más rienda suelta a esa historia tan entrañable y romántica a la vez que imposible y distante.
«—Volveré a verte —dijo.
—Sí, yo también volveré a verte —susurré—. Volveré a verte.»
Esa es la única pega que tengo de esta novela que me ha conquistado desde el comienzo hasta el final, que la historia de amor sea secundario y que lo que realmente importa, es el viaje de estos desafortunados luchadores que no bajaron la cabeza ni un segundo, que pelearon por su vida y que se ayudaron cuando y como podían.
Porque lo más relevante, y es algo que enseña esta historia, es que hay que permanecer unidos ante cualquier situación, darse la mano y no traicionar a los que son como tú. Por eso, a la gente que le guste este tipo de historias les pido que le de una oportunidad a Entre tonos de gris porque merece la pena leerlo.

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miércoles, 27 de abril de 2016

Acerca de mí

La gente dice que hablo poco, que soy muy callada, y es que se me da mejor expresarme en un papel. Será porque soy muy tímida, o porque en realidad me gusta escuchar, conocer a la otra persona, y ya cuando entro en confianza me voy soltando.
Del mismo modo que presto atención a lo que me dicen, también soy muy observadora, una faceta mía que no conocía hasta hace más bien poco. Esto me ha permitido percibir malas caras, gestos inapropiados, conductas que no van conmigo. Es un tipo de radar que me ha posibilitado averiguar lo que se oculta detrás de una máscara de buena cara.
Soy Miranda García Lera, una de las autoras de A3, cuando la libertad deja de ser libertad y estudiante de Periodismo en la UPV/EHU. Ya sé que ser tímida no va mucho con esta carrera, que es incompatible porque un periodista tiene que ser extrovertido, pero esta personalidad mía me permite saber estar en situaciones que quizás vayan en contra de mis ideas.
Soy fiel seguidora del Athletic Club de Bilbao. Me encanta el fútbol, y en general todos los deportes. Mi sueño sería retransmitir partidos de fútbol o ser comentarista en algún programa, contar otra realidad que muchos periodistas deportivos no perciben.
Otra de las cosas que no pueden faltar en mi vida es la música. ¡Me encanta! Es uno de los hobbies que tengo y es una vía para la inspiración. También soy una aficionada a la lectura, desde muy temprana edad, y ahora vivo leyendo libros y sagas de todo tipo mientras sueño con viajar por el mundo, vivir nuevas experiencias e investigar los entresijos de la Segunda Guerra Mundial.